info expo

Eixample - Erick Beltrán

cap algun

En 1507 el barbero Joerg Schan condensa la tradición del personaje de “ninguno” o “nadie” en un panfleto repartido en las calles de Estrasburgo que decía: “Nadie es mi nombre, soporto la culpa de Todos”. Este personaje aparece como sobrenombre del responsable de los trastos rotos y herramientas perdidas en la casa, del tonto del pueblo, o del vendedor de mercachifles y trucos. Pero también de aquel que no se muerde la lengua para hacer críticas, de quien se enfrenta a un poder que ve transitorio o de quien ve el alma de las cosas.

Erick Beltrán recupera estas dos figuras – ninguno y alguno - para crear un cabezudo que distribuye un periódico con distintos análisis sobre la especulación en la ciudad de Barcelona, cuyas páginas recogen un ensayo visual sobre cómo este tipo de prácticas especulativas definen el territorio, los objetos, los sujetos, o las pertenencias. Los personajes recorren distintas zonas de la ciudad repartiendo los periódicos e interactuando con turistas y residentes.

Erick Beltrán

Link artista

Erick Beltrán (Ciudad de México, México, 1974) vive y trabaja en Barcelona.
Representado por Galeria Joan Prats.

Read More

Durante sus cuatro primeras ediciones, Composiciones ha desarrollado un programa de intervenciones artísticas en distintos emplazamientos singulares de Barcelona. Definiéndose como una propuesta de ciudad que vincula la programación del Barcelona Gallery Weekend con el urbanismo, la arquitectura, la historia o la población – residente y fluctuante –, en su quinta edición Composiciones da un paso hacia afuera saliendo al espacio público.

En una época en la que los poderes económicos y especulativos ya no entienden de fronteras nacionales, las ciudades y sus habitantes se convierten en contextos de posibilidad desde los que desafiar el status quo. En Barcelona se complejizan los fenómenos globales de turismo masivo, gentrificación, o migración enfrentadas a políticas de resistencia a dichos procesos, movilizaciones vecinales, o activismo social. Espacios de ocio foráneo que destrozan el tejido local frente a ambientes festivos propios que recuerdan el carácter de la ciudad y reivindican otras formas de encontrarnos. Una ciudad es una esfera dinámica en constante movimiento, con tensiones inherentes a los objetos, edificios, estructuras y espacios construidos y habitados. Un lugar donde distintas comunidades y culturas se encuentran, se comunican, negocian y conviven tratando de encontrar normas comunes para ello. Y es sin duda en el espacio público donde ese encuentro se hace más evidente.

Para Hanna Arendt, la esfera pública comprende dos dimensiones distintas pero interrelacionadas: el espacio de aparición, un espacio de libertad política e igualdad que surge cuando los ciudadanos actúan en concierto a través del discurso y la persuasión; y el mundo común, un mundo público y compartido de artefactos humanos, instituciones y entornos que proporciona un contexto relativamente permanente y duradero para nuestras actividades. Evidentemente ambas dimensiones son esenciales para la práctica de la ciudadanía: la primera proporciona los espacios donde puede florecer, la segunda proporciona el fondo estable desde el cual pueden surgir los espacios públicos de acción y deliberación.

Los cinco proyectos de la quinta edición de Composiciones navegan estas dos dimensiones, dialogando desde ese ámbito de negociación constante que es la esfera pública con distintas problemáticas contemporáneas que vinculan la idiosincrasia de Barcelona con un contexto global. El programa invita a explorar y cuestionar los espacios y esferas públicas de Barcelona a través de una serie de trabajos que dialogan con el pasado, presente y futuro de la ciudad. Erick Beltrán crea un cabezudo que se sumerge en la tradición de los personajes de “ninguno” y “alguno”, y que interactúa con los viandantes mientras reparte un periódico que recoge distintos análisis sobre la especulación en la ciudad de Barcelona; Mercedes Mangrané interviene sobre el Pont d'en Jordà de L’Hospitalet de Llobregat, una estructura inaugurada en 1935 evidencia de la naturaleza erosionada en pos del progreso y de un paisaje cambiante, inspirándose en los rincones abandonados de la zona y sus reminiscencias pre-industriales; Felipe Mujica interviene con una serie de cortinas textiles realizadas por artesanos de distintos territorios de Latinoamérica el Passatge de les Manufactures, generando un diálogo histórico entre formas de fabricación y de relación con el conocimiento y la producción; Daniela Ortiz propone una visita al monumento a Colón donde se evidencian distintas violencias institucionales ejercidas a través de políticas que afectan a menores y familias migrantes y racializadas en el contexto de Barcelona; Y Marc Vives se mantiene a flote en el mar mientras le canta a la montaña de Montjuïc, repensando una vez más las formas y protocolos de las actividades de ocio, los tiempos que articulan la dicotomía entre rutina como vida regular y fiesta como lugar de excepción.

Las cinco intervenciones insisten en el imperceptible vínculo entre la pulsión del arte con el flujo de la ciudad. Al realizar proyectos artísticos en el espacio público, los visitantes se convierten en una población heterogénea de transeúntes, y el arte se inscribe en la vida cotidiana más allá del marco temporal de la exposición o el evento y sus dispositivos de visualización habituales. Solo queda entonces salir a la calle.

Juan Canela, comisario de Composiciones 2019.

Erick Beltran: Totem taboo, procesión de Erick Beltrán, XIV Bienal de Cuenca, Ecuador, 2018
barcelona Gallery Weekend
about

Composiciones

Comisariado por Juan Canela

Durante sus cuatro primeras ediciones, Composiciones ha desarrollado un programa de intervenciones artísticas en distintos emplazamientos singulares de Barcelona. Definiéndose como una propuesta de ciudad que vincula la programación del Barcelona Gallery Weekend con el urbanismo, la arquitectura, la historia o la población – residente y fluctuante –, en su quinta edición Composiciones da un paso hacia afuera saliendo al espacio público.

Read More

En una época en la que los poderes económicos y especulativos ya no entienden de fronteras nacionales, las ciudades y sus habitantes se convierten en contextos de posibilidad desde los que desafiar el status quo. En Barcelona se complejizan los fenómenos globales de turismo masivo, gentrificación, o migración enfrentadas a políticas de resistencia a dichos procesos, movilizaciones vecinales, o activismo social. Espacios de ocio foráneo que destrozan el tejido local frente a ambientes festivos propios que recuerdan el carácter de la ciudad y reivindican otras formas de encontrarnos. Una ciudad es una esfera dinámica en constante movimiento, con tensiones inherentes a los objetos, edificios, estructuras y espacios construidos y habitados. Un lugar donde distintas comunidades y culturas se encuentran, se comunican, negocian y conviven tratando de encontrar normas comunes para ello. Y es sin duda en el espacio público donde ese encuentro se hace más evidente.

Para Hanna Arendt, la esfera pública comprende dos dimensiones distintas pero interrelacionadas: el espacio de aparición, un espacio de libertad política e igualdad que surge cuando los ciudadanos actúan en concierto a través del discurso y la persuasión; y el mundo común, un mundo público y compartido de artefactos humanos, instituciones y entornos que proporciona un contexto relativamente permanente y duradero para nuestras actividades. Evidentemente ambas dimensiones son esenciales para la práctica de la ciudadanía: la primera proporciona los espacios donde puede florecer, la segunda proporciona el fondo estable desde el cual pueden surgir los espacios públicos de acción y deliberación.

Los cinco proyectos de la quinta edición de Composiciones navegan estas dos dimensiones, dialogando desde ese ámbito de negociación constante que es la esfera pública con distintas problemáticas contemporáneas que vinculan la idiosincrasia de Barcelona con un contexto global. El programa invita a explorar y cuestionar los espacios y esferas públicas de Barcelona a través de una serie de trabajos que dialogan con el pasado, presente y futuro de la ciudad. Erick Beltrán crea un cabezudo que se sumerge en la tradición de los personajes de “ninguno” y “alguno”, y que interactúa con los viandantes mientras reparte un periódico que recoge distintos análisis sobre la especulación en la ciudad de Barcelona; Mercedes Mangrané interviene sobre el Pont d'en Jordà de L’Hospitalet de Llobregat, una estructura inaugurada en 1935 evidencia de la naturaleza erosionada en pos del progreso y de un paisaje cambiante, inspirándose en los rincones abandonados de la zona y sus reminiscencias pre-industriales; Felipe Mujica interviene con una serie de cortinas textiles realizadas por artesanos de distintos territorios de Latinoamérica el Passatge de les Manufactures, generando un diálogo histórico entre formas de fabricación y de relación con el conocimiento y la producción; Daniela Ortiz propone una visita al monumento a Colón donde se evidencian distintas violencias institucionales ejercidas a través de políticas que afectan a menores y familias migrantes y racializadas en el contexto de Barcelona; Y Marc Vives se mantiene a flote en el mar mientras le canta a la montaña de Montjuïc, repensando una vez más las formas y protocolos de las actividades de ocio, los tiempos que articulan la dicotomía entre rutina como vida regular y fiesta como lugar de excepción.

Las cinco intervenciones insisten en el imperceptible vínculo entre la pulsión del arte con el flujo de la ciudad. Al realizar proyectos artísticos en el espacio público, los visitantes se convierten en una población heterogénea de transeúntes, y el arte se inscribe en la vida cotidiana más allá del marco temporal de la exposición o el evento y sus dispositivos de visualización habituales. Solo queda entonces salir a la calle.